@misc{32704,
title = {Evaluación de la Gobernanza del Banco Interamericano de Desarrollo},
author = {Rose, Jonathan and Arévalo, Josette and Soares, Thaís and Barcellos, Andreia and Lamdany, Ruben and Ernst & Young and Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias and Leech, Dennis},
year = {2022},
doi = {10.18235/0004486},
abstract = {El objetivo de la evaluación era valorar en qué medida los mecanismos de gobernanza del BID le permiten operar con eficacia y eficiencia, al tiempo que ofrecen una adecuada rendición de cuentas, transparencia y voz a las partes interesadas en la toma de decisiones. El análisis abarcó el período comprendido entre la creación del BID en 1959 y septiembre de 2020, prestando especial atención a la última década. La evaluación se centró en los órganos rectores del Banco (la Asamblea de Gobernadores, el Directorio Ejecutivo y la Alta Dirección) y extrajo conclusiones y recomendaciones sobre los problemas estructurales que afectan la gobernanza del BID.

La evaluación concluyó que, en general, los mecanismos de gobernanza del Banco han permitido a la institución y a sus órganos rectores funcionar adecuadamente. No obstante, OVE identificó ciertos factores que dificultan la eficacia, eficiencia y rendición de cuentas de los órganos rectores del Banco y exacerban las asimetrías naturales de información entre estos, derivadas de la relación principal-agente existente, generando problemas de selección adversa y riesgo moral.

Estos factores incluyen la falta de una delimitación clara de las funciones y responsabilidades de los órganos rectores, lo que da lugar a brechas, duplicaciones y tensiones. Además, el proceso de selección de los integrantes del Directorio Ejecutivo, potestad de los distintos países miembros, no garantiza que, como grupo, este órgano cuente con las competencias y la experiencia necesarias para desempeñar todas sus responsabilidades fiduciarias. La elevada tasa de rotación de los Directores Ejecutivos (una de las más altas de las multilaterales) y su deficiente programa de inducción crean brechas de conocimientos y pérdida de memoria institucional en el Directorio que agravan este problema.

Al mismo tiempo, existen deficiencias en la fijación de las agendas y la gestión de las reuniones de los diversos órganos rectores, así como problemas en el acceso de los miembros del Directorio a la información pertinente. A estos problemas contribuye la línea de reporte exclusiva del Secretario del Banco al Presidente.

Por último, OVE identificó dos elementos adicionales que dificultan la rendición de cuentas y exacerban los conflictos de intereses entre los órganos rectores. El primero es la ausencia de un marco global de rendición de cuentas para la Alta Administración y de un mecanismo de autoevaluación para el Directorio Ejecutivo. El segundo es que el Presidente del Banco es elegido por la Asamblea de Gobernadores (y no por el Directorio Ejecutivo) y a la vez preside el Directorio Ejecutivo, lo que complica la capacidad de este para hacer rendir cuentas a la Alta Administración de sus compromisos, acciones y conducta. 

Basándose en las conclusiones de la evaluación, OVE formuló 12 recomendaciones dirigidas a resolver los problemas estructurales detectados que obstaculizan la eficacia, eficiencia y rendición de cuentas de la gobernanza del Banco. El Directorio Ejecutivo ha acogido con satisfacción esta importante evaluación y ha respaldado todas las recomendaciones.},
url = {https://doi.org/10.18235/0004486}
}
