América Latina y el Caribe 2030: Escenarios futuros

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Autor
Marczak, Jason;
Engelke, Peter;
Bohl, David;
Fecha
Nov 2016
La prospectiva estratégica es fundamental para orientar a un país o una región en la dirección correcta. Los líderes en casi todo el mundo centran su atención en el presente en lugar de centrarla en el largo plazo. América Latina y el Caribe no es ninguna excepción. Sin embargo, la indiferencia ante la necesidad de pensar y planificar para el futuro ya no puede seguirsiendo la tendencia dominante. En un momento de profunda transformación regional y global, ha llegado el momento de centrarse en las orientaciones de las políticas públicas que tengan más probabilidades de orientar a la región en la dirección correcta. Si bien América Latina y el Caribe se enfrentan
a numerosos desafíos, mediante la prospectiva y la estrategia esta región podría mejorar su posición en el mundo, como ya lo ha hecho Asia. Éste es, precisamente, el objetivo de esta publicación. América Latina y el Caribe ha logrado un progreso económico y político notable a lo largo de la última década. El prolongado auge de las materias primas en la década de 2000 produjo tasas de crecimiento más altas que el promedio de la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y generó una disminución notable de la tasa de pobreza y una enorme expansión de la clase media. Actualmente, se considera clase media a 288 millones de personas en LAC, es decir, uno de cada tres habitantes. Al mismo tiempo, salvo unas cuantas notables excepciones, las instituciones democráticas son más fuertes y el sufragio universal y las elecciones regulares son, en gran medida, la norma. La pregunta clave para el futuro es si la región puede mantener el impulso, sobre todo teniendo en cuenta la desaceleración de China. El final del auge de las materias primas reveló problemas estructurales subyacentes en América Latina y el Caribe. Salieron a la luz las complicaciones fiscales e institucionales, así como otros problemas sociales y económicos. Los próximos 15 años no sólo requerirán que solucionemos problemas de una época anterior que todavía perduran desde mediados de la década de 2010, sino también nos obligarán a trazar una nueva dirección de modo que la región pueda maximizar sus ventajas inherentes y competir en mejores condiciones en un mundo rápidamente cambiante.